Veintiocho amigos

La semana pasada escribí sobre los del 9, sobre ese grupo que la vida dispersó por distintos lugares pero que, de alguna manera, sigue respondiendo al mismo pase de lista.

Esta semana vuelvo a ellos desde otro lugar: la décima. Porque hay recuerdos que piden crónica y otros que terminan buscando rima. Y estos 28 amigos, repartidos por el mundo, también merecían convertirse en versos.

Tengo 28 amigos
Habitando por doquier,
Que aprendimos a crecer
Compartiendo hasta el abrigo.

En la escuela del querer
Descubrimos hermandad

Desenfado, humanidad,
Y algo de literatura,
Y nos volvimos costura
De un manto de lealtad.

Éramos solo chiquillos,
Nos quedaba grande el mundo,
Pero aprendimos que juntos
Ensanchábamos los trillos.

Las horas eran segundos,
No sabíamos parar.

Y el placer de recordar
Hace que hoy en el presente
Desafiemos continentes
Para cada día estar.

Mis amigos de aventuras
Ojalá la realidad
Nos dé la oportunidad
De vivir nuevas locuras.

Que las visiones futuras
Nos traigan paz y decoro

Y que contemos en coro
Como cuando éramos niños.
Les mando abrazos, cariños.
Hoy y siempre los adoro.

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Hasta aquí escribí yo. Ahora te leo a ti.