Primero

Trillos, trazos y mariposasHace algunos años, en otro blog que mantenía llamado kontARTE, publique una pequeña crónica en la que hablaba de las mascotas -y las cosas- que se parecen a sus dueños. En aquella ocasión empecé hablando de mi amiga Meilyn y el perro del Meme, el hijo de Luisito amigo de mi abuelo, al que Meilyn y yo encontrábamos idéntico a Meme. Fue entonces, con la poca seriedad que nos correspondía como adolescentes, que nos preguntamos por primera vez si las cosas tomaban la apariencia de los dueños o si éramos los dueños, quienes en un acto de narcisismo involuntario, escogíamos “al azar” cosas que se parecían a nosotros y las hacíamos parte natural de nuestro mundo.

Hace poco, leyendo un artículo medio por entretenerme y medio por desengrasar las coyunturas del lenguaje, me encontré con una frase que se refería al bloqueo que sufren los escritores  como a la justificación perfecta para no escribir y una prueba de vagancia creativa. La verdad es que desde hace mucho tiempo he querido sentarme a escribir pero las palabras se me escurren como agua invisible entre los dedos y no me deja ni las manos mojadas. Desde hace mucho trato de buscar inspiración, y mientras más belleza descubren mis ojos, mas tímida y retraída se vuelve mi “musa” entre tantos nuevos colores.

Nunca he sido devota a musa ni a sus encantos. Pero tampoco puedo decir que sea completamente descreída. Como buena criolla, crecí con flores amarillas pa la Virgen del Cobre, kilos prietos pa San Lázaro y  velas y caracoles pa Eleguá. Quizás por eso respeto tanto a la musa, y desde mi posición medio crédula, medio agnóstica, la he venerado a mi manera, sirviéndole migajas de historias jugosas en bandeja de plata y dándole la espalda para en lo que escribo yo, ella coma sin pena.

Por estos tiempos mi musa ha cambiado de menú o perdido el apetito. Por mi casa no quiere ni asomarse y ya no cree en artilugios tibios ni devociones parciales. Y es a raíz de su ausencia que he vuelto a pensar en el perro del Meme, y en lo parecido a su dueño que lo encontrábamos Meilyn y yo. Y es así que he venido a pensar en mi musa y a preguntarme si no es acaso mi musa también el reflejo de mí misma y la manifestación inconsciente de mis volubles intentos literarios.

Había una vez una niña. Había una vez un poema. Había una vez una niña que escribió un poema. Luego otro y otros más. Y luego escribió un cuento y se lo leyó a sus muñecos. Había una vez una musa que parecía abejorro de primavera. De flor en flor. Incansable. La niña y la musa se encontraron he hicieron de la suya una amistad delicada. Amaban danzar en círculos y las huellas de sus pasos eran una órbita de círculos concéntricos. Y así, girando cada una en una dirección, se encontraban de a ratos y terminaban invariablemente perdidas cada una en las inmediaciones de sus propio mareo.

Si mi musa es real, si existe y fue mi elección o fui yo la de ella, debe saber que sin entrar en detalles de quien posee a quien, hay un parecido apabullante entre nosotras. Si la he inventado, no cabe duda de que es la horma de mi zapato, una deidad caprichosa, inconstante, de emociones contradictorias y actitudes urgentes, como si la vida fuese solo ahora y nunca hubiese un mañana. Es esta musa lo que soy y lo que no quisiera ser, y es este reto de amar un antagonista el que me hace este juego de no darnos por vencidas aún más entrañable.

Con la seriedad que me corresponde como adulta que ya soy, pero aun sin una clara respuesta del por qué, la certeza de que las cosas –aun cuando no queremos- se parecen a sus dueños me trae hoy a este nuevo intento de acercarme a las palabras. Aquí estoy musa, contigo y sin ti. Que es, en esencia, la misma cosa.

Anuncios

2 comentarios

  1. Tu musa esta contigo y es mas que evidente!
    A mi juicio no te ha perdido pie ni pisada. Solo que en esta epoca convulsa que nos toca, hasta ellas han de hacer alarde de versatilidad y dejar a un lado la pluma si la ocasion lo amerita. Asi lo mismo la encontramos fregando los trastes(aka ordenar el lavavajillas), que escogiendo en el armario o hasta haciendo pagos.
    Yo de ti le pusiera un plato a la mesa cada noche y la dejara hablar a su antojo.
    Quiza asi logren tomarse en serio y decidan dedicarse a lo que tan bien se les da a ambas.
    Mas que feliz por tenerlas de vuelta…

    Me gusta

    • Gracias, gracias por la bienvenida. Me alegra que pienses que mi musa está conmigo. Yo a veces lo pongo en duda y por eso quizas se me resiente. Voy a prepararle un cafecito tambien, de sobremesa. Gracias de nuevo por leer. 🙂

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s