Reprogramación energética

¿Qué haces cuando te levantas así, con la energía rara? Sabes qué pasó, qué lo provocó, pero el cuerpo rechaza algo a nivel celular y la mente rumea pensamientos desaprobadores en voz muy baja, apenas perceptible, de modo que lo que tienes dentro de la cabeza es una especie de zumbido de abejas?

Por mucho tiempo, apenas capaz de reconocer los síntomas, los aceptaba como presagio de que iba a ser un día malo. Y ya. Luego empecé a exteriorizar las sensaciones, a sacármelas del cuerpo. Soy una perfecta canceriana. El universo afecta mis estados de ánimo. Las sensaciones me duran. Algo en la rutina del día anterior me sacó del centro. Pero el esfuerzo de justificar la incomodidad y cambiarla la hacía más poderosa. Como dice el dicho, lo que resiste, persiste.

De un tiempo hacia acá intento cosas nuevas. Practicar yoga en la mañana me aligera el cuerpo. Y, aunque a mí misma me parecía cliché, concentrarme en la respiración, en lo poderoso del mecanismo que filtra aire y lo lleva hasta mis pulmones para oxigenar mi cuerpo, me hace sentir producto de una divinidad ancestral que no puedo más que agradecer y admirar.

De un tiempo hacia acá reprogramo mi energía con pequeños ajustes a la rutina. Y sí, intento rutinas que tomo prestadas de expertos y gurús: el club de las 5 de la mañana de Robin Sharma, el 5×5 de Ismael Cala con su “vómito de la mañana”, que me ha llevado a reconectarme con este escribir ligero, de todo y de nada, a esta especie de ejercicio catártico de depuración de ideas que no estamos conscientes que tenemos. Me nutro de estas rutinas y, al mismo tiempo, dejo espacio para modificaciones que se adecuen a mi realidad. El plan del día suele incluir alguna actividad general como leer, pero deja libertad para elegir qué, según lo que me pida el cuerpo. Asimismo, incluye al menos una acción clara, precisa, que no deja lugar a la interpretación. Con ella satisfago al general de brigada que llevo dentro y que necesita marcar como terminada una tarea en la lista.

Y lo más importante quizás, lo más sutil pero más duradero: le resto significado al estado de ánimo y me apalanco de la energía cósmica para balancear la mía. Le digo a mi mente que está en mí, pero no es mi yo. Que es parte de mi ser, pero no es mi ser en su totalidad. Y que no tiene mi undivided attention.

Ayuda mirar alrededor y poner la atención en alguien más a quien puedes influenciarle el día para bien. Hoy, esta persona linda que ha decidido compartir su vida de pareja conmigo está de cumpleaños. Duerme aún mientras yo escribo y me hace sonreír imaginar que, cuando se despierte, yo seré la primera persona en desearle feliz cumpleaños. Por él vale la pena reprogramar la energía y recibir el día con una nueva ilusión.

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