Mosquiteros pintados a la derecha del Atlántico

IMG-20160422-WA0000Una muy agradable noticia me sorprendió esta semana. Mis Historias para colorear un mosquitero blanco, fueron no solo leídas sino también coloreadas por un grupo de niños en la escuela primaria de Cordaba, España a la que asiste Victoria, mi hermanita de 6 años. El poema “Dispares de Luna” fue leído en un acto conmemorativo por el Día Internacional del Libro, y fue la base de un concurso de pintura donde los niños debían dibujar lo que el poema fuera capaz de transmitirles. El dibujo ganador será usado como partada para el ejemplar de la agenda escolar que la escuela imprimirá el curso entrante. El debujo de Victoria resulto ganador. El de otra niña de la clase terminó también premiado. Y a mí me pareció conmovedor imaginar que mis versos motivaran a un grupo de niños a pintar “lo que les viniera a la mente”.

La historia ha sido curiosa. Victoria, contenta con el libro que tenía el nombre de su “tata” en la portada, lo llevó a la escuela y se lo prestó a su “seño”,  su maestra. A la seño al parecer le gusto mucho, y leyó varios poemas  a sus estudiantes, y propuso a la escuela la lectura de “Disparates de Luna” en el evento conmemorativo y el posterior concurso de pintura.

Esa tierna acogida me ha emocionado más alla de lo que puedo expresar. En primer lugar porque da una especie de orgullo tímido llamar la atención de un niño, haber sido capaz de ganarme la admiración de estos personajitos -tan dificíles de impresionar – por unos minutos. Imaginarme a los niños, escuchando, dibujando y el orgullo en los ojos de Victoria, me ha dejado en los labios una sonrisa de miel. Me he emocionado también porque estos poemas son muy especiales para mí, y cuando alguien los acepta siento como si de alguna manera esa persona ya fuera parte de la complicidad de mi infancia, como si ya no fueramos extraños. Es como si hubieramos compartido historias debajo del mosquitero a un nivel espiritual. La seño de Victoria ha conocido mi luna, y disparatada o no, la ha hecho suya. Por eso, y por compartirla a su vez, mi mas sincero agradecimiento.

Debo confesar que por ratos he temido que Historias para colorear un mosquitero blanco sea un libro puramente cubano, que el español que usa sea esencialmente isleño, y aunque no creo que eso tenga una connotación negativa, si que puede limitar el entendimiento y la aceptación de las ideas que contiene.  Mi amigo Ernesto Gonzalez me dijo una vez que hay libros que uno tiene que escribir para sacárselos de adentro. Este es un ejemplo. Acumula un manojo de emociones que quería, debía sacarme de adentro, cosas que tenía atrapadas entre pecho y espalda. Quizás es un libro muy personal, muy cubano, muy exclusivo. No estoy segura. Ya me dirán los que lo leen. Algo sí me ha sorprendido, emocionado y cautivado a la vez: las historias parecen tener el poder de recordarles a quienes las leen sus propias historias, las memorias de sus infancias, de sus abuelas, de sus caminos, de sus noches, los olores de sus casas, sus rincones, sus comidas favoritas. Es como si en algún momento los versos se borraran y se reescribieran a los ojos del lector. No sé si me leen a mí, creo que cada cual se lee a sí mismo, pero eso, lejos de perturbarme, me llena de alegría y paz. Solo una cosa se me ocurre decir: mil gracias por dibujar, con colores propios, cada mosquitero blanco.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s