Trillando California: San Diego

Para una natural del San Diego de Cuba, visitar el San Diego de California fue siempre un acariciado plan. Sin embargo, no fue hasta que mi amiga Jeilyn sugirió que el punto medio entre Vancouver y San Francisco esta vez “caía” en San Diego que se materializó el plan. Así fue como llegamos a la cuidad que además de ofrecer demasiado entretenimiento para 3 días, prometía, como el San Diego natural, el calor familiar y conocido de la vieja amistad.

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San Diego Zoo

Combinar diversión para adultos y niños puede ser un reto, sobre todo en viajes cortos, sin embargo, San Diego es posiblemente el sitio más parejo que conozco. Y es que San Diego ofrece entretenimientos viscerales, sin delimitación de edades. Un zoológico reconocido entre los 10 más populares del mundo, diseñado en un espacio multifacético y semi boscoso de laderas y riscos y pequeños llanos que albergan no solo una cantidad increíble de animales sino también de plantas y árboles de variados origines. Un Sea World combinación acuario-parque de diversiones donde los ojos de más de un adulto tenían chispitas de emoción mientras estiraban las manos para tocar a los delfines o nadar con ellos. Y cuando ya has tenido una sobredosis de animales de tierra y agua y estés listo para ver y hacer algo diferente, San Diego se desdobla revelando un montón de ángulos diferentes como el Gasslamp District -donde relumbra la vida nocturna y a donde no se puede llegar con mucha hambre porque la sucesión de restaurantes puede ser abrumadora pero vale la pena presenciar- y el Old Mexican Town -muy turístico, muy orquestado para atraer público, pero tan pintoresco que es imposible no tirarse una foto aquí y allá y sentirse uno parte de una vieja película mejicana que alguien ha pintado a mano.

Los que como yo, tienen su cosa con los faros, el de San Diego encandila con una maravillosa vista de la bahía. A los que creen, como Rubén, que la distancia más corta entre dos puntos es el desvío que serpentea entre los parques más verdes y los ríos más perdidos, el Balboa Park es un oasis de arquitectura con sabor español y mediterráneo, paseos, fuentes y museos en medio de la cuidad. A los que como Alayn, le fascina la pelota, el estadio de Los Padres tiene un tour que te lleva por el terreno y cada recoveco del lugar  –que por cierto, el, el pobre, se perdió (nota para los fans: no es todos los días asi que revisen el calendario). A los que tienen un como de pez como Jeilyn, y hasta ojos verdiazules que se vuelven más verde o más azules en dependencia de los caprichos del mar, la playa de La Joya es la mejor de las prendas. Y para los más peques, como Daniela, que no se cansan de ver animales y montar aparatos y juegos de agua, aún queda el Safari y un Lego Land de mil figuras por descubrir.

Recomendación: si les queda cerca y/o planean ir varias veces, una visita de reconocimiento de tres días, para empezar está bien. Lo ideal, si quieren “peinar” San Diego, y sobre todo si se viaja con niños, es dedicarle de 5 a 7 días. Eso sí, ¡vayan con zapatos cómodos!

Este San Diego y el otro, el mío, tienen además del nombre otra cosa en común: no me había ido y ya estaba planeando y deseando volver.

Nota: El punto medio entre Vancouver y San Francisco sigue cambiando de coordenadas geográficas. Dice Jeilyn que unos meses tal parece que caerá en Seattle…

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