Finalmente doce

Mi hija adora la simetría. Los números pares. Las cosas equidistantes. 

Eran las 9 y 45 casi la otra noche y ya pasada la hora de irse a la cama. Entre semana, trato de enforzar el toque de queda como a las 9pm. Porque en la mañana hay que levantarse temprano. En estos tiempos de COVID ella me acompaña al trabajo todos los dias y de ahí toma sus clases online. Sin embargo, de ella no sale el irse a la cama voluntariamente. Amante del equilibrio, el sueño parece rompérselo, o sea, le gasta tiempo que podía ser mejor invertido en ver videos de historia simplificada en YouTube. Nada, que es mi tarea recordarle que es hora de lavarse los dientes e irse a dormir.

Yo me debatía en si terminaba o no el capítulo 23 de Rayuela y volvía y revolvía sobre mis pasos – entiéndase por pasos los párrafos leídos mientras la cabeza divaga por todas partes menos por la página rellena. Toda clase de epifanías me distraían y la lectura avanzaba tortuosamente. No quería parar por miedo a perder el impulso y abandonar Rayuela allí mismo, con todo y su pretensioso vocabulario en tres idiomas. Me remonté a las clases de Física del profesor Magariño, algo sobre el impulso y el movimiento. Claramente de las clases de Magariño no recordaba mucho, al menos nada académico. Otras cosas sí, incluyendo el día que Ed se sacó el mandado en plena aula para enseñarselo a E., que era la mas puritana de la clase, pero cuyos ojitos verdes reverdes brillaban con una picardía sexual casi lujúrica. Ed blandía el miembro en su mano apuntándolo hacia ella que se revolcaba en su silla tratando de alejarse, bajando la cabeza y enterrándola entre los brazos que tenía doblados sobre la mesa para no mirar, muerta de la risa, las orejas coloradas, recoloradas, los ojos verdes reverdes ahora llenos de lagrimas de tanto reírse. De todo eso me acordaba, pero del tema del impulso y el moviemiento no tanto. Solo sabía que si perdía el impulso, no iba a terminar el capítulo 23, con su narración interminable de aquel concierto singular al que va Horacio (Oliveira). ¿Porque son la misma persona, verdad? Estoy en el capítulo 23 y aún tengo duras. ¡Que mierda! (Y en mi cabeza la frase suena como la dice mi amigo F. cuando quiere hacer algun chiste en español con su amelcochado acento portugués).

Muy en contra de mi instinto decidí hacer un alto. Eran las 9 y 45 casi, y había que levantarse temprano al día siguiente. Y no es que no sepa que voy a llegar tarde al trabajo, eso es normal, pero tarde es una cosa y retarde es otra, y eso es lo que trato de evitar, llegar retarde.

“Nena, para ya y ve a lavarte los dientes para dormir.” Le grité mientras cerraba el libro, a cinco páginas de terminar el dichoso capítulo 23.

“Ya voy”. Gritó ella y al minuto salió del cuarto.

Me sorpendió. Normalmente el grito mío se repite como mínino dos veces. O cuatro. Dije ya que mi hija adora los números pares. Nunca responde al primer llamado. Tampoco al tercero. 

“¿Sabes lo que es increíble?, me dice. “Me llamaste en el justo momento en que acababa de terminar el capítulo del libro que estaba leyendo, que terminó en la página 50. Fue perfecto.”

Orden. Armonía. Casualidad. Perfección. A esa hora me esperaba cualquier cosa menos eso. Me quedé mirándola, extasiada. Esta niña y sus conecciones aleatorias. Cumple 12 años en unos días, “finalmente un numero par”, me dijo hoy.  Más su mente es ya un territorio indómito para mí. Ella lo guarda con celo. Yo no quiero admitir que me intimida, pero lo cierto es que no consigo  entender que pasa ahí dentro, y cuando trato, es como si me mirara en un espejo que refleja una yo muy ignorante. Me intimida verme así y me alejo, y le doy espacio para que ame los números pares y las simetrías, le doy espacio para que sienta que puede compatir en voz alta sus ideas inocentes, sus excentricidades, que son muestra clara del privilegio de la enajenación, de su vida al margen de lo real, casi surrealista… porque en mi caos mental, en mi amor por los números impares, las imperfecciones, la asimetría y el desorden integral de la falta de rutinas, le he creado un universo donde la única constante es que siempre se siente protegida. Por casi 12 años he producido, mal o bien, un mundo que le permite ser quien es, una mente caprichosa y quirky que pasa olímpicamente de las exigencias del mundo normal, de la utilidad y el servicio. He sido indulgente con sus levedades y respetado su voz, que fue alta desde el momento en que nació. El resultado es una preadoescente adulta, vanidosa y de mil y una opiniones con tendencia al egoísmo y a la preservación de su especie, que gusta de sí misma, que parece desconectada de las tendencias terrenales pero que posee la abilidad sorprendente de adaptarse, evolucionar, camuflajearse y mezclarse, exentricidades incluídas, en cada nuevo territorio a explotar. La culpa de la evolución de la humanidad la tiene el primer pez que probó a salir del agua y lo consiguió. Hoy como siempre, cuestiono si mi orden desordenado sobre su vida le ha hecho bien o mal, si no será acaso la razón por la que evita mi modelo y ama la simetría. Hoy como siempre dudo de mi, pero cuando pienso en el pez, cuando pienso en ella y su capacidad e instinto primitivo de supervivencia, siento un poquito de tranquilidad, aun si es solo un poco, porque en mentes contorsionistas como esa, incansables, flexibles (a pesar del aparente gusto por el orden)  y a la vez irreverentes, creo que descansa el secreto de la contuidad de las especies. 

En estos dias de incertibumbre, un motivo más para celebrar.

8 comentarios

  1. Ah, qué hermoso post a la maternidad, el cuidado y la independencia. Me pregunto si tu niña lee español.
    Y cuánto me he reído con el episodio del “mandado.”
    Saludos desde Hobbs

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    • Hola Tere, te cuento que esto empezo siendo una cosa y termino siendo otra. Pero me quedo contenta con el resultado. El eposodio del Mandado fue epico! Y real! Jajajaja. Mia puede leer en espaiñol, pero no lo hace mucho, solo cuando no le queda de otra. Prefiere, como todos los niños “americanitos” que conozco, leer en ingles. Yo sufri mucho con eso por un tiempo, pero Greity de La Pereza, con esa sabiduria practica que tiene, me dijo algo un dia que me ayudo mucho : “lo importante es que lea!”
      Besos desde estos rincones.

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  2. Feliz cumple a D que no es ni muy muy ni tan tan como la pintas. Sí, porque los padres a veces de tan cerca que estamos no vemos bien y no las pasamos mirando y concentrandonos en los pequeños detalles que faltan por pulir y no damos un paso atrás para ver la “bigger picture “.
    Yo por mi parte estoy muy orgullosa del ser humano en que se está convirtiendo. Me emocioné mucho el otro dia con sus comentarios tan maduros para su edad y que tu sabes bien cuáles son.
    Asi que lo que sea que estás haciendo funciona. Muchos besos a D y que cumpla muchísimos más así irreverente y como sea, aceptándose como es que es lo mejor que puede hacer.

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    • Chuchi, la que se emociono leyendo tu comentario fui yo. Viniendo de ti, que la has seguido desde que tenia 3 meses y chupaba un tete mas grande que su cara, significa mucho. Gracias por confir en mi y sobre todo por confiar en ella y ver las cosas que yo muchas veces no veo. Te quiero grande.

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  3. Qué bueno leerte, mira que uno descubre cosas y “cosas” en esta lectura. Hay por Dios si Magariño o mejor, Violeta, se entera de que en el aula hubo un muestreo de “mandado”, le da una cosa, ¿verdad?

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    • Ay siiii, mi madre!!! No pense en eso, jajajajajja. Si el Magaro se entera de le pone colorao hasta el pelo. Violeta ni hablar! Se queda transparente!!! jajajajja. Que te puedo decir, las cosas de la edad supongo, muestreo incluido 🙂
      La vocacional fue un tiempo muy importante para mi (y creo que para casi todos los que conozco que la vivimos) y es un tema recurrente en mis memorias y en muchas de las cosas que escribo.
      Gracias por pasar por aqui y por dejarme tus palabras. Lo agradezco mucho.
      Besotes para ti y tu pequeñin.

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  4. Lo estás haciendo bien, si ella es un acertijo cotidiano, es ella misma, y discreta. Tendrá su manera de abandonar el capitulo 23, sin culpa, toda vez que las divagaciones superen el interés de la página, libre, como manda dios, y debe ser.
    (ha siddo una grata sorpresa este post de tu blog, hazlo seguido)

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